Las perlas " South Sea", o "perlas de los mares del
Sur" se distinguen por su gran tamaño.
Los diámetros varían de 9 a 17 mm, pero en raros casos
pueden llegar también a 20 mm. Se dividen fundamentalmente
en dos grupos, perlas blancas y perlas negras, cada uno de ellos
comprende gran variedad de matices y colores.
Las perlas del primer grupo se cultivan en Australia principalmente;
las perlas negras, entre las cuales se encuentran las legendarias
perlas negras de Tahití se cultivan en una amplia franja
del Pacífico meridional, desde las islas Cook, hasta la Polinesia
francesa.
La perla australiana es única dado su variedad de color,
que según los clasificadores australianos puede ser: blanco,
rosa, plata , azul, gris, crema, amarillo, verde u otro.
Aunque la perla más codiciada
es, la escasa blanca rosada,(la popularidad impacta en el precio),
(famosa por ser encontrada en la Costa Noroeste de Australia), el
color no es de importancia para el valor intrínseco de la perla.
Las lágrimas líquidas que has derramado volverán,
transformadas en Perlas Orientales.
Odisea de Homero
Cuidado de la Perla Cultivada
Las perlas cultivadas o naturales son un producto de la naturaleza
y su composición es de células vivas creadas por un
ser vivo. Esto es lo que da color y suavidad a su oriente. Su dureza
no es tan fuerte como otras gemas nacidas en el interior de la corteza
terrestre. Sin embargo tratadas como se trata un objeto valioso no
hay razón para que afecte su longevidad. Los cosméticos
y perfumes pueden ser en alguna ocasión perjudiciales para
las perlas cultivadas. El exceso de sudor puede ser dañino
a la larga. Por ello deberán limpiarse con un paño suave
y humedecido con agua, cuando se note alguna suciedad sobre ellas.
La superficie de las perlas cultivadas se deteriora al contacto con
substancias abrasivas.